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AES truck and mini bins

19 nov. 2019

Implementar un esquema PAYT (pay-as-you-throw, pagar por lo que se desecha)

ahora es posible y necesario

El reciclaje y la reducción de residuos son elementos esenciales para la creación de una economía circular y así lograr un planeta sostenible. ¿Qué pasos se están dando al respecto a nivel europeo? Según la Comisión Europea, en Europa se recicla un 46% de residuos urbanos. Esto es un buen punto de partida, pero lejos del objetivo del 65% para el año 2030 propuesto por la Comisión Europea. Este objetivo en lo que a residuos urbanos se refiere, pero para el reciclaje de envases, el objetivo se ha fijado en un 75%.  

La OCDE identifica a los países que ya reciclan y a los que deben mejorar. Alemania encabeza la lista de países que más reciclan (65%), mientras que en el otro extremo se sitúa Eslovaquia en cuanto a reciclaje y compostaje (11%). Si bien es cierto que en Eslovaquia no se generan residuos al mismo nivel que en la inmensa mayoría de países europeos. El nada envidiable galardón al país que más residuos genera es para Dinamarca, donde se reciclan un 44% de los residuos.  

En el Reino Unido se reciclan un 44% de los residuos generados, en Irlanda, un 40%, en España, un 30%, en Países Bajos, un 50% y en Portugal, un 26%. Los datos varían según las agencias, ya que las definiciones de residuo y de sus contenidos difieren según los diferentes expertos y gobiernos. El caso es que los países europeos tienen un largo camino por delante para cumplir con los objetivos fijados.

Incentivos al reciclaje y reducción

Se está reciclando, ¿pero cómo aumentar los niveles de reciclaje? ¿Qué incentivo pueden recibir los ciudadanos para reducir los residuos que generan? Los incentivos surten efecto, por supuesto. Si los ciudadanos tienen que pagar para que se recoja la cantidad de residuos que generan, intentarán reducir ese gasto. Lo mismo ocurre con las facturas de las empresas de servicios públicos: en resumen si “pagas por lo que desechas”.

Este es el concepto PAYT (pay-as-you-throw), pague al desechar. Paga quien contamina. Se cobra a las familias según el peso o volumen de los residuos generados. Si quieren reducir la factura de recogida de residuos, las familias tendrán que generar menos. Y para conseguirlo, no solo deberán generar menos, sino reciclar más. Si generan menos residuos, conservarán más dinero en sus bolsillos. Es sencillo.

Un estudio de la ACR+, Asociación de las Ciudades y las Regiones para el Reciclaje y la gestión sostenible de los Recursos, ha corroborado que el PAYT aumenta los niveles de reciclaje. No es sorprendente, pero puede significar un impulso en la dirección correcta, para que los núcleos urbanos se adhieran, disminuyan su impacto ambiental y empiecen a construir una economía circular.

Un concepto que, según el estudio, fue bien recibido al implementarse en siete países europeos: Interza en Bélgica, la ciudad de Maastrich en los Países Bajos, la ciudad de Umeå en Suecia, Zollernalbkreis en Alemania, Treviso en Italia, Besanzón en Francia y la ciudad de Innsbruck en Austria.

Los resultados mostraron que el PAYT puede adaptarse a diferentes circunstancias y promueve el reciclaje y compostaje, lo que reduce los residuos.

¿Cómo funciona el esquema PAYT?

El objetivo de los esquemas PAYT, desde un punto de vista económico, es redirigir los residuos del vertedero o la incineración a la recuperación de material, de forma que se optimizan los recursos a la par que se contribuye a una reducción de los costes asociados a los servicios de recogida de residuos.

La meta de los núcleos urbanos suele ser la reducción de los residuos, mientras que una empresa de gestión de residuos perseguirá la estabilidad de sus beneficios. La fijación de precios puede estructurarse adecuadamente para beneficio de ambas partes.

Con la tarifa de “unidad completa”, los residentes pagan por adelantado. Para ello, adquieren bolsas, etiquetas, fichas o contenedores. La tarifa de “unidad parcial” implica que la autoridad local decide el número de elevaciones de bolsas y contenedores por residente, costeados a través de los impuestos. Si se excediera el número asignado, el residente puede adquirir más. Una “tarifa plana”, también llamada de “primer nivel”, crea estabilidad de beneficios, mientras que la tarifa de “segundo nivel” (abonada al adquirir elevaciones adicionales) se basa en la cantidad de residuos adicionales generados.

Por último, está la fijación de precios de “tarifa variable”. Los residentes en este caso deciden el tamaño de la papelera o contenedor que necesitan. Este sistema les permite pagar por la cantidad de residuos que generen. A mayor tamaño de papelera, mayor coste tendrá. Esto motiva a los residentes para que reduzcan los residuos generados y alquilen contenedores más pequeños.  

La experiencia en lugares donde se utilizan esquemas PAYT, por ejemplo en Aschaffenburg (Alemania), revela que las tasas de residuos no solo deben establecerse en base a los generados por los residentes, también deben incluir costes básicos (prefijados) y los costes variables. Cuando las tasas se basan solo en la cantidad de residuos recogidos, se produce un nivel mayor de vertidos ilegales. Establecer un coste básico contrarresta esta práctica, ya que los residentes tienen que abonarlo en cualquier caso.

Garantizar que PAYT funciona

¿Dónde nos ubicamos? Hasta ahora, ningún otro tipo de servicio de recogida de residuos ha conseguido los niveles del esquema PAYT, en cuanto al desvío de residuos de los vertederos y reciclaje de residuos. Este es claramente el camino hacia la consecución de los objetivos de la Comisión Europea.

La infraestructura para la recogida de residuos debe encontrarse operativa fuera del domicilio o en un punto central de recogida, posiblemente móvil. Los núcleos urbanos y las empresas de gestión de residuos deben perseguir la eficiencia y la reducción de costes de explotación, de forma que el esquema PAYT sea lo más viable posible desde el punto de vista económico. Esto no es tan complicado.

El punto de partida es la Plataforma AMCS, la solución en la nube diseñada específicamente para la industria de residuos y reciclaje y basada en las mejores prácticas. Proporciona automatización y estándares, y optimiza procesos completos, lo que facilita que los usuarios tengan una visión integral y en tiempo real de las operaciones. AMCS ha dado soporte a esquemas tipo PAYT durante más de una década. Es una Plataforma dinámica que incorpora la funcionalidad de gestión integral de una forma sencilla: desde el transporte, punto esencial para la actividad, hasta los procesos de reciclaje y el cumplimiento de las leyes vigentes.

Al gestionar los datos operativos, los usuarios mejoran el rendimiento, identifican y frenan las pérdidas de beneficios, reducen las recogidas perdidas, disminuyen los costes de gestión del cubo de basura, reducen las nuevas adquisiciones, y minimizan las elevaciones no autorizadas. Todo esto a la vez que aumenta la satisfacción del cliente.  

La Plataforma AMCS incluye todo lo que requieren los esquemas PAYT eficientes: desde tecnologías de sensorización y seguimiento de vehículos, hasta la integración completa de módulos de terceros o propios. AMCS Route Optimisation, por ejemplo, optimiza las rutas, reduce el kilometraje y el tiempo de conducción, lo que al mismo tiempo ayuda a reducir el impacto ambiental. AMCS Workforce registra datos en tiempo real tales como recogidas, servicios realizados para clientes, rutas completadas y tiempo dedicado a cada servicio, lo que ofrece al usuario una visión global de lo que sucede sobre el terreno.

Los núcleos urbanos y las empresas de residuos y reciclaje que se preparan para cumplir con los objetivos de la Comisión Europea deben actuar ahora. La experiencia es un grado en este sector. Y tranquiliza saber que la ayuda necesaria está justo aquí.